Las ciudades que registran más desempleo en el Ecuador son:
Guayaquil, Machala, Cuenca y Quito, esto considerando que la población
económicamente activa aumentó en gran porcentaje de acuerdo al último
censo de población y vivienda realizado por el INEC.
Sin embargo, no nos olvidemos que hablamos solo de porcentajes, ya
que muchas veces éstas no se ajustan a la realidad que los ecuatorianos
vivimos, si consideramos los despidos masivos que se vienen dando en el
sector público, en este gobierno, alrededor de 12 mil personas han sido
despedidas, incluso en el actual régimen se ha optado por pactar bajo la
modalidad de contrato y si analizamos que en la actualidad se sigue
invirtiendo dinero para más despidos. Si hablamos de cifras más exactas,
en la actualidad existen alrededor de 226 mil personas sin empleo.
Por lo general se podría pensar que las personas desempleadas o
subempleadas, son personas con menos preparación, pero la mayoría son
profesionales y dentro de ellos jóvenes recién graduados, a quienes les
toca vivir la realidad del desempleo. Muchos profesionales deben buscar
formas de sobrevivencia; así, un ingeniero trabajando de taxista, un
arquitecto trabajando de cajero. Ante esta situación, muchos jóvenes
estudian con dudas, inquietudes e incertidumbre sobre su futuro
profesional.
En el ámbito laboral se han planteado muchas leyes a favor de los trabajadores, pero no se ha llegado a cumplir con éxito.
Pero como se van a aplicar las leyes si existe falta de coherencia en
el discurso del gobierno, pues en las instituciones del estado se vive
el mismo escenario, cuando seguimos viviendo los despidos masivos en el
sector público.
El no tener un empleo seguro, con salarios que cubran las necesidades
básicas de las familias ecuatorianas, nos hace pensar sobre un futuro
incierto, en especial de las personas que son cabezas de familia y se
encuentran desempleadas.
El desempleo afecta tanto en las zonas urbanas y rurales, esta crisis
tanto laboral como económica, se vive desde el desastre ocurrido en
1999, el estado se encontraba en una crisis total, así los sueldos
bajaron a niveles mínimos, muchas personas intentaron salir de esta
crisis, sin embargo no pudieron, pues la rigidez laboral en nuestro
código de trabajo, dificultó la generación de empleo.
Ahora al aprobar el Mandato Constituyente número 8, éste resolvió
eliminar la tercerización de servicios complementarios, la
intermediación laboral generalizada y la contratación por horas, por ser
consideradas como formas de precarizar las relaciones laborales; sin
embargo esta ley, es aprovechada por los empresarios para justificar los
despidos masivos o reducción de personal.